291. El padre primordial: el padre del goce absoluto.

Es indudable que la diferencia entre la organización social darwiniana, la de la horda primitiva, y la organización social freudiana, la del clan de hermanos, está dada por el «asesinato del padre» y  la «renuncia de lo pulsional». Si pensamos que la horda primitiva tenía también una organización, la cuestión subsiguiente es saber si ese orden era natural o cultural, al fin y al cabo, la interpretación de Freud sobre cómo era el estado de la horda antes del asesinato del padre, introduce ya una renuncia pulsional, lo que haría pensar en que se trataba ya de una organización cultural, solo que había al menos uno que no renunciaba a dicha satisfacción pulsional: El padre primordial. “El macho fuerte era amo y padre de la horda entera, ilimitado en su poder, que usaba con violencia. Todas las hembras eran propiedad suya: mujeres e hijas de la horda propia, y quizás otras robadas de hordas ajenas. El destino de los hijos varones era duro; cuando excitaban los celos del padre eran muertos, o castrados, o expulsados. Estaban obligados a convivir en pequeñas comunidades y a procurarse mujeres por robo, con lo cual uno que otro lograba alzarse hasta una posición parecida a  la del padre en la horda primordial” (Freud, 1980, p. 78). En esta organización primitiva recaía sobre los hijos varones una prohibición que el padre primordial hacía cumplir: “no gozarás de ninguna de las mujeres de mi horda”; ¿se puede decir por esto que ellos eran obligados a una renuncia en lo pulsional?

Desde la perspectiva darwiniana tenemos una primera organización social donde, al menos uno, no renunciaba a la satisfacción de la pulsión. El padre de la horda se puede identificar con el padre del goce todo, del goce absoluto, lo que lo hacía a su vez un ser admirado y objeto de la más fuerte envidia. “Lo que el hijo envidia son los objetos que están en el campo de goce del padre”. (Ramírez, 1998). Pero, ¿y cómo gozaba este padre primordial? No lo sabemos, no lo podemos saber, ya que, finalmente ese “padre primordial no puede ser sino un animal, porque se trata del padre antes de la prohibición del incesto, antes del advenimiento de la cultura; y en conformidad con el mito del animal, su satisfacción es infinita...” (Ramírez), es decir que, se le supone a ese orangután, jefe de la horda, un goce puro y absoluto; pero “al decir entonces que el padre primordial goza de todas las mujeres se introduce una ambigüedad, porque para él mismo no se trata de un goce objetivo, donde las mujeres serían objeto de su goce, en tanto esto tendría como requisito la falta que marca la castración y él no está castrado. Él simplemente goza con ellas, de manera cuasi-autoerótica...” (Ramírez). Si en este mito podemos hablar de un goce absoluto original, este se establece retroactivamente sólo a partir del asesinato del padre como goce supuesto. El asesinato del padre de la horda darwiniana es lo que va a marcar la diferencia entre el animal y el hombre, es decir, el paso de la naturaleza a la cultura.

Comentarios

Anónimo dijo…
gracias por hacerme mas facil entender al "padre primordial".
Interesante considerar con detenimiento ese mito de la horda primitiva, el goce y el deseo. Donde nada falta, no puede darse una conciencia. Eso sería, por un lado estar muertos o por otro cree(a)rnos un dios. Es por eso que ni los muertos, ni dios, pueden desear. Tampoco deseó el padre de la horda primitiva, y por consecuencia no amó. Solo gozó, sin saberlo de ninguna forma, sin ex-sistir o ex-sistiendo a todo lo demás. Por eso la función del deseo es tan importante, y el psicoanálisis lo defiende contra la aspiración del saber absoluto, del poder absoluto, de la autonomía personal, de todas las formas de realización personal y aspiración al todo, porque es eso lo que terminaría por consecuencia a llevar al sujeto a su muerte o a la destrucción de los lazos con los demás y por ende de su mundo. Hoy, muchos hombres y mujeres en una posición que aspira al todo, sufren y hacen sufrir, niegan la falta fundamental, el pecado original. Cuál sería ese pecado? La culpa es como la huella que dejó esa pisada, es decir, que el pecado el sujeto no sabe si lo cometió o no, lo que sabe es que siente culpa. Siguiendo ese mito de la horda, uno llega al pensamiento de Freud. Acaso la culpa es aspirar a todo, sin dejar lugar al padre, que ya muerto permitiría acceder a ese goce absoluto que él sujeto le supone. Por otro lado "El todo" no es la madre, porque también está en falta. "El todo" es la negación de la falta. Y el sujeto puede encontrarse negando y rechazando su falta, es decir, su pecado. La consecuencia, alguien debe expiar esa culpa, si no soy yo, "otro" es el culpable. A gran escala se puede reflexionar sobre esa posición de los extremistas, que culpan a los demás por la perdida del amor y devoción al Padre; a escala individual, sobran ejemplos, desde el niño que dice "yo no fui, fue él" hasta la negación de la responsabilidad de los sujetos en las separaciones de parejas amorosas.

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